Otra de las noticias que nos han dejado la pasada Navidad ha sido la decisión del Consejo de Ministros, realizada el pasado 31 de diciembre, de ubicar el

NO al Cementerio Nuclear de Villar de Cañas

NO al Cementerio Nuclear de Villar de Cañas

futuro cementerio nuclear en el pueblo manchego de Villar de Cañas (a 40 km aproximadamente del Seco). Como sabréis el Almacén Temporal Centralizado (término técnico de dicho cementerio) albergará los residuos generados por las centrales nucleares en uso y las que están en proceso de desmantelamiento. Esta instalación se realiza a instacias de la directiva de la UE según la cual cada estado se tiene que hacer cargo de los residuos nucleares que genere.

Rápidamente se han apresurado a enfatizar el impulso socio-económico que la construcción de dicho cementerio supondrá para esta comarca conquense. Así, se calcula que se crearán 300 puestos de trabajo directo durante su construcción que darán paso a los que la propia actividad de la instalación genere y las diferentes subvenciones que las diferentes administraciones realizarán.

De lo que no han hablado ha sido de alternativas energéticas ni del cierre de las nuclerares existentes. De hecho, el cese de la actividad de la central de Garoña (Burgos) previsto para el 2013 será posiblemente revisada y pospuesta hasta el 2019 (la vida programada de una central nuclear es de 40 años, cumpliéndose este período el pasado 2011).

En Cuenca ya hace tiempo que surgió un movimiento de oposición a dicha instalación que se ha manifestado estos días para mostrar el rechazo al proyecto por considerarlo perjudicial para la población y el medio ambiente: fugas radiactivas, intensidad del transporte de residuos nucleares y por tanto de posibles accidentes, catástrofes naturales. Por si esto no fuera bastante, el cementerio nuclear se ubicaría en la cabecera del río Záncara, que atraviesa todo el acuífero 23. Quizá lo más justo sería ubicar un cementerio de estas características en la Diagonal, en la Castellana y en la calle Colom en vez de situarlos en poblaciones y comarcas deprimidas y con consumos energéticos muy bajos.

Mientras tanto, y sin dejar de lado la presión social para conseguir el cierre de las nucleares, creemos muy importante apoyar iniciativas como las que a continuación os presentamos. La cooperativa catalana Som Energia surgida el pasado 2011 es una cooperativa de consumo y producción de energía verde sin ánimo de lucro que permite a sus socios invertir en projectos renovables y que la electricidad consumida en sus hogares haya sido obtenido de manera respetuosa con el medio ambiente. Por otro lado, tenemos la castellana Ecooo. Esta empresa no provee de electricidad a sus socios pero permite invertir en energía sostenible (en este caso, solar) por lo que entraría dentro de las denominadas finanzas éticas. Ofrece a los pequeños ahorradores la posibilidad de invertir su dinero de forma responsable y segura en plantas fotovoltaicas sobre tejado.

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